La vida de una Redacción es netamente pendular. La carga informativa se mueve de aquí para allá, motorizada por la agenda de la realidad. El Waterloo de la Selección en la Copa América descomprimió el frenético ritmo de Deportes; pero de inmediato debió acelerar Economía (y qué paradoja; mientras los coches se inmovilizaban alrededor de surtidores amarretes). El crimen en el barrio Ampliación Kennedy enfocó los reflectores sobre Policiales. Hay una ley no escrita en el corazón de las Redacciones: las sobrecargas de trabajo nunca vienen solas. Dicho y hecho; ayer la aparición de una mujer muerta en El Colmenar obligó a la Sección a multiplicarse para cubrir los frentes.
Las elecciones están a la vuelta de la esquina, lo que para Política equivale a cubrir un Mundial de fútbol. Claro que nadie puede bajar la guardia, porque las noticias caen azarosamente y no tienen la delicadeza de tomarse respiros ni vacaciones. La pregunta es, ¿a quiénes les tocará hoy?